El relevamiento de expectativas del mercado, realizado por consultoras y analistas para el Banco Central, proyecta una inflación en mayo de aproximadamente 2,3%. Si bien se espera una disminución respecto a abril, el gobierno esperaba un número menor.
Los aumentos en rubros como alimentos y servicios (prepagas, colegios, telefonía) impactan directamente en el bolsillo de los argentinos y dificultan la baja de la inflación. Para reactivar el consumo, se considera necesario liberar las paritarias y aumentar los salarios, aunque el gobierno teme que esto genere más inflación.
La proyección de inflación para todo 2026 se sitúa en torno al 30,5%, con una inflación esperada para junio de 2,1%. El dólar oficial mayorista se proyecta en alrededor de 1600-1700 pesos para diciembre, con un alza interanual del 14,5%.
Se plantea la necesidad de cambiar la estrategia económica, ya que el ajuste implementado no se ha traducido en una mejora perceptible para la mayoría de la población, que sigue enfrentando dificultades para llegar a fin de mes y considera que la inflación sigue siendo alta en términos prácticos.