A tres días del balotaje presidencial en Perú, crece la polarización en torno a Keiko Fujimori. Quienes rechazan el legado de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, condenado por violaciones a los derechos humanos y corrupción, se oponen a su candidatura.
El fujimorismo, que domina el Congreso, es visto por algunos como responsable de una era marcada por violaciones a los derechos humanos y corrupción. Ciudadanos expresan su rechazo a Keiko Fujimori, argumentando que el fujimorismo ha copado las instituciones estatales y que su prolongado dominio no ha beneficiado al país, sino que ha estado asociado a la corrupción y la violencia.
Por otro lado, hay quienes ven con nostalgia el poder del Fujimorismo y apoyan a Keiko Fujimori, recordando las obras públicas realizadas durante el gobierno de su padre. Sin embargo, su condena por violaciones a los derechos humanos genera controversia. El retorno del fujimorismo plantea la posibilidad de crecimiento para algunos, pero también el riesgo de concentración de poder y nuevas crisis políticas para otros.