En Plaza de Mayo, la "misa ricotera" anticipa la despedida al Indio Solari. La gente se congrega entre la emoción y la alegría, compartiendo el dolor por la partida del ídolo y celebrando su música.
Los presentes, algunos muy jóvenes como Enzo de 17 años, expresan su profunda tristeza y el impacto que el Indio Solari tuvo en sus vidas. Muchos llevan tatuajes en honor al músico, demostrando la devoción que genera.
Se destaca que el Indio Solari representa "la patria" y "lo más grande que había", siendo un pilar fundamental para muchos argentinos. La música trasciende generaciones y une a las personas en este emotivo homenaje.