Con un tono nostálgico y melancólico, se narra una historia de recuerdos de juventud, marcada por momentos compartidos, el consumo de porros y la lectura de Borges. La letra evoca un amor pasado y el deseo de revivir esos momentos.
La canción menciona figuras icónicas como Gardel, Evita y Freud, entrelazando referencias culturales y literarias para pintar un cuadro de nostalgia y anhelo por el pasado, sugiriendo un encuentro en el rastro y la compra de pequeños juguetes.