Se cuestiona el rol de la madre de Agostina en la denuncia, al no haber reportado el abuso sexual sufrido por su hija y minimizar la situación al considerarlo un "ataque" y no un abusó. La madre denunció la amenaza recibida por Agostina por parte de la novia de Franco, pero no el abuso en sí, lo que llevó a que Agostina dejara de ir al colegio por tres semanas.
Se critica el machismo estructural que permite que situaciones como esta se normalicen, donde la víctima es culpabilizada y responsabilizada por el hecho. Se reflexiona sobre la importancia de la perspectiva de género en la justicia y cómo las señales de vulnerabilidad de las víctimas pueden ser desestimadas.
Se hace hincapié en la necesidad de investigar a los agresores y no solo a las víctimas, y se cuestiona la falta de protocolos ante la ausencia de Agostina en el colegio durante tres semanas. Se sugiere que la justicia podría haber actuado de manera diferente si la víctima no perteneciera a un contexto de vulnerabilidad.