Rodrigo Lucich describe su reacción ante Mariano Martínez, aclarando que no se trató de un malentendido de humor, sino de una confrontación directa.
Lucich enfatiza que se sintió atacado y respondió de manera firme, desmintiendo la idea de que no entendió un chiste y acusando a Martínez de cinismo.
A pesar de la tensión, Lucich afirma que no está enojado y que las cosas deben decirse por su nombre, aclarando su postura y defendiendo su inteligencia.