Se narra la evolución de Los Redondos en el rock argentino, desde sus inicios organizando shows como un rito anual hasta su explosión post-Malvinas. La banda logró sacar su primer disco independiente alquilando estudios, demostrando su autosuficiencia.
La fidelidad de los fans era tal que cada asistente sumaba amigos a los siguientes shows, creando un fenómeno de multiplicación a lo largo del tiempo. Esto culminó en las giras de los noventas y la carrera solista del Indio, con récord de 400.000 personas en Olavarría.