Los shows de Los Redondos y del Indio Solari se describen no solo como conciertos, sino como "rituales" o la "misa ricotera", generando una experiencia colectiva que trascendía la música.
Se menciona la mística y el hermetismo alrededor de la banda, así como la posibilidad de incidentes, pero sobre todo la profunda conexión de los fanáticos que llegaban días antes a los lugares de los shows, a pesar de las dificultades.