Se presenta un segmento dedicado a la filosofía de Atahualpa Yupanqui, destacando su profunda conexión con la naturaleza y su visión sobre el espíritu humano.
Se enfatiza la importancia de no dañar el entorno ("si hay leña caída en el monte yo no voy a voltear un árbol") y la capacidad de resiliencia de las plantas ("los yuyitos de mi tierra... solo se enderezan").
Se compara al "criollo" con el yuyo, sugiriendo que debe ser fuerte y capaz de adaptarse a las adversidades.