Keiko Fujimori cerró su campaña electoral en Perú, buscando la reconciliación nacional y prometiendo un mandato de cinco años sin reelección inmediata.
Presentándose como la opción para la estabilidad, Fujimori busca revertir los antecedentes de inestabilidad política que han llevado a ocho presidentes en pocos años, muchos con el apoyo del Fujimorismo en el Congreso.
Enfatizó la necesidad de elegir entre el progreso y la unidad, o el retroceso, el odio y la venganza, posicionándose como la candidata de la reconciliación frente a la división.