La discreción fue un pilar fundamental en la vida del Indio Solari, quien junto a su esposa e hijo, manejó su existencia con un marcado hermetismo.
Esta forma de vida les permitió mantener un ambiente de intimidad, protegiendo su círculo familiar de las demandas de la fama.
La pareja y su hijo vivieron de manera reservada, priorizando la tranquilidad y el bienestar por encima de la exposición pública.