Se reflexiona sobre el Indio Solari como un símbolo de la cultura nacional, cuya convocatoria es impresionante y moviliza a un gran número de personas. Se le considera un líder y un ídolo adoptado por el pueblo, cuya influencia trasciende lo meramente musical.
La conversación se torna tensa cuando se discute dónde debería ser velado el Indio. Una de las entrevistadas considera absurda la pregunta sobre dónde le gustaría que lo velaran, argumentando que el gobierno nacional debería garantizar un lugar adecuado para despedir a un ícono de tal magnitud. La decisión de dónde velarlo se convierte en un tema de debate político y social.