Más allá de su figura pública como ídolo, el Indio Solari fue un esposo y padre dedicado, cuya vida privada se caracterizó por la discreción.
Su esposa Virginia y su hijo Bruno fueron su principal foco, y buscó protegerlos de la influencia de la fama y el mundo del espectáculo.
El cantante eligió un manejo cuidadoso de su imagen, priorizando la tranquilidad y el bienestar de su círculo íntimo.