Se abordó la figura del Indio Solari y el fenómeno fanático que lo rodeaba, comparando sus recitales con rituales. Se mencionó que el último concierto presencial fue en 2017, un evento que tuvo incidentes y dos muertes, pero que la gente lo seguía por el misterio que generaba el artista.
Se destacó la particularidad del Indio Solari de ser un artista reservado, que padecía Parkinson desde 2016 y que se mantenía al margen de las redes sociales, a diferencia de otros artistas contemporáneos. Esta distancia de los medios tradicionales y la televisión generaba un misticismo que atraía a sus seguidores.