La casa del Indio Solari en Parque Leloir se convirtió en un punto de encuentro para fanáticos que llegan a despedir a su ídolo. A pesar del cerco policial, la gente se acerca caminando, en bicicleta y moto.
Los seguidores expresan su profunda conexión con la música del Indio Solari, considerándolo parte fundamental de sus vidas, presente en momentos alegres y tristes. La figura del Indio trasciende lo musical, convirtiéndose en un símbolo y una "bandera" para sus fans.
Se reitera la preocupación por el accionar policial, recordando el antecedente de Walter Bulacio. Se pide prudencia y que no se genere un conflicto innecesario, ya que la actitud de los fanáticos no busca la agresión directa hacia la policía, sino que forma parte de un "rito" y "folclore" de la música.