El abogado Eduardo Medina Allende explica que su cliente, Osvaldo Fachetta, conocía a Barrelier desde hace 10 meses, siendo ambos hinchas del club Instituto. Barrelier le había ofrecido su casa a Fachetta para que se alojara temporalmente debido a un problema personal.
Fachetta se quedaba en la casa para trabajar y descansar, y describe a Barrelier como un tipo "simpático" y "normal", que nunca levantó la voz. Fachetta también mencionó que Barrelier le había comentado algo sobre una "cama política", pero no le dio detalles y a Fachetta no le interesaba profundizar en el tema.
El abogado defiende la inocencia de su cliente, argumentando que no tenía motivos para sospechar de Barrelier y que desconocía sus antecedentes. Fachetta se encuentra actualmente en la casa de su madre con sus hijos y se siente agobiado por la situación.