Citando el Salmo 42, se aborda la angustia del alma en momentos de dificultad. Se reflexiona sobre la naturaleza del alma, la carne y el espíritu, y los destinos del alma tras la muerte: el reino o el infierno, dependiendo de la obediencia a la palabra de Dios.
Se exhorta a esperar en Dios, ya que Él tiene la última palabra, no los gobiernos ni los médicos. Se hace un llamado a la reflexión, al arrepentimiento y a buscar a Jehová mientras pueda ser hallado, predicando que Cristo viene.