Se describe el profundo daño emocional y la humillación que Barbie Vélez experimentó durante su relación tóxica con Fede Bal, sintiéndose estafada, humillada y menospreciada.
Se menciona que Barbie tardó en contar lo sucedido por vergüenza, y que Nazarena Vélez se enteró de la relación a través de terceros.
Se hace hincapié en que, en relaciones así, la víctima a menudo se siente avergonzada de hablar, lo que dificulta la intervención y el apoyo externo.