Los asteroides, compuestos de roca, hielo y metales, orbitan generalmente entre Marte y Júpiter y son difíciles de observar por su tenue brillo y falta de cola visible.
Los cometas, en cambio, son conocidos desde hace siglos, como el Cometa Halley, y al acercarse al Sol despliegan una estela luminosa debido a la sublimación de agua congelada y otros elementos volátiles, lo que produce un "efecto cohete" que les proporciona aceleración adicional.