La expareja de Britney Spears fue detenida hace unos meses por conducir alcoholizada y drogada. Tras pasar una noche en prisión, tuvo una audiencia con la justicia y ahora se encuentra en libertad condicional, con una multa considerable. Además, debió internarse en un centro de rehabilitación.
La mujer, vista divagando y mostrando cierta agresividad, invitó a los policías a comer lasaña en su casa y a meterse en la piscina. Los efectivos, sin embargo, se negaron a aceptar la invitación.