En Ituzaingó, cerca de la casa del Indio Solari, se congrega gente para despedirlo. La policía intenta organizar el operativo de seguridad, pidiendo a los presentes que se retiren unos metros para preservar la intimidad familiar.
Los seguidores expresan su tristeza y orgullo por el Indio Solari. Una joven de 21 años, que nació escuchando su música gracias a su madre, se siente orgullosa de estar presente en este homenaje, que vive como un recital post mortem.