Varios gobiernos latinoamericanos, a través de la Alianza Regional Escudo de las Américas, denunciaron intentos de derrocar al gobierno de Bolivia en medio de la crisis política y social que atraviesa el país.
Los miembros de la organización calificaron los bloqueos de carreteras como esfuerzos cínicos para impedir la entrega de suministros vitales y advirtieron que quienes promuevan la desestabilización deberán rendir cuentas. El pronunciamiento surge tras semanas de protestas impulsadas por organizaciones campesinas, sindicatos y seguidores de Evo Morales.
El presidente boliviano, Rodrigo Paz, ha recibido un incremento en la asistencia de emergencia por parte de Washington, anunciada por el secretario de Estado, Marco Rubio, que incluye apoyo logístico. Estados Unidos expresó preocupación por la situación, advirtiendo que Bolivia no debe caer presa del "viejo estatus quo de dominación narcoterrorista". La crisis, iniciada el 6 de mayo, ha provocado al menos 10 muertes.