Se narra una anécdota sobre un arriero llamado Anto, quien, mientras trasladaba vacas, respondió a un saludo con la frase "ajenas vacas arriendo".
Esta respuesta inspiró al narrador a escribir la famosa frase "Ajenas culpas pagando", que forma parte de una conocida canción popular argentina.
El segmento reflexiona sobre cómo las experiencias cotidianas pueden convertirse en fuente de inspiración artística y literaria.