La vida a bordo del buque para la campaña científica se asemeja a un pequeño pueblo, donde la tripulación convive y trabaja junta diariamente. Se desarrollan relaciones laborales cordiales, creando un clima de trabajo similar al de una familia.
Las jornadas son extensas, comenzando a las 7 y terminando cerca de la 1 de la madrugada. El trabajo implica no solo el procesamiento de muestras, sino también la adaptación a la navegación, el movimiento del barco y las bajas temperaturas.