Se anuncia la próxima consagración de agua y se mencionan los pedidos de oración recibidos de Buenos Aires y otras partes de Argentina, con la certeza de que Dios bendecirá.
Se aborda la problemática de la vida sentimental, mencionando que muchas personas casadas con la persona amada no tienen paz, sufren agresiones verbales y físicas. Se afirma que Dios puede transformar la maldición en bendición, al igual que transformó el agua en vino.