Se realizó una intensa oración pidiendo la bendición y protección divina para los hogares y las familias. Se enfatizó la seriedad de la salvación eterna y la necesidad de que todos los miembros de la familia conozcan a Jesús.
Se exhortó a los televidentes a declarar que sus casas pertenecen al Señor Jesús y a orar fervientemente por la salvación de aquellos familiares que aún no han aceptado a Cristo, citando el ejemplo de Josué y su casa sirviendo a Jehová.
Durante la oración, se clamó por la ruptura de toda influencia del infierno y de Satanás sobre las familias, declarando la entrada del poder de Dios en los hogares. Se ordenó la salida de ataduras como la idolatría, la religiosidad, las adicciones y la inmoralidad, proclamando la libertad en Cristo.