El candidato de izquierda Roberto Sánchez cerró su campaña en Perú prometiendo restablecer el equilibrio de poderes y llamó a "abajo la corrupción" y el fujimorismo.
Sánchez se presentó como la opción para el progreso y la unidad, señalando a Keiko Fujimori como responsable del caos en el país.
Por su parte, Keiko Fujimori, en su cuarta postulación, prometió reconciliación nacional y un mandato de cinco años, buscando devolver la estabilidad al país ante una posible segunda vuelta.