Una cámara de seguridad crucial, instalada frente a la casa de Barrelier, ha sido fundamental para desenmascarar la impunidad y las inconsistencias en los relatos de los implicados en el caso Agostina.
Las imágenes grabadas por la cámara contradicen los horarios y movimientos declarados por Osvaldo Faceta y Barrelier, evidenciando que no actuaron como afirmaban y que hubo actividad en la casa en momentos clave.
La existencia de esta cámara, que los implicados creían destruida o inoperante, ha sido un factor determinante para que la justicia avance y considere las declaraciones de Faceta como parcialmente veraces, a pesar de las discrepancias en los horarios.