Una investigación de la DDI de La Matanza desarticuló una organización delictiva dedicada a entraderas violentas. Cinco personas fueron detenidas y se secuestraron armas, incluyendo réplicas de ametralladora y armas de juguete.
La banda contaba con información sobre movimientos policiales, lo que llevó a sospechar de una posible filtración interna.
Se descubrió que uno de los delincuentes estaba en pareja con una mujer policía de la provincia de Buenos Aires, quien trabajaba en el área de comunicaciones y presuntamente le pasaba datos a su novio.
La mujer fue separada de la fuerza y detenida tras la investigación.