Argentina se posiciona como el tercer país más rockero del mundo, superado solo por Estados Unidos e Inglaterra, en términos de producción, ídolos populares y consumo de música rock. El rock argentino es un género distintivo.
Este fenómeno se transmite de generación en generación, manteniendo su relevancia junto a otros géneros como la cumbia y la música urbana, pero el rock nacional conserva una identidad única y un consumo sostenido.