Se recalca que el amor fraternal es la marca distintiva de los seguidores de Cristo y que su ausencia puede ser la causa de que las oraciones no sean respondidas. El predicador explica que el amor no es solo un sentimiento, sino un compromiso y una decisión de comportarse de cierta manera.
Se enfatiza que el amor a la obra de Dios y al "cuerpo del Señor" es esencial para que las oraciones sean contestadas. La falta de amor y las acciones destructivas contra la obra de Dios afectan negativamente la relación con el Señor.