El entrenador de la selección paraguaya, Gustavo Alfaro, brindó un discurso emotivo antes de viajar a Estados Unidos, cargado de ilusión y esperanza ante la proximidad de las eliminatorias para el Mundial. Alfaro enfatizó los 16 años de espera y frustración del pueblo paraguayo, manifestando que están "preparados para luchar, para ofrecer el corazón, para dejar la piel y para honrar la memoria".
Sus palabras resonaron profundamente en los paraguayos, quienes no clasifican a un Mundial desde hace 16 años, a diferencia de otras selecciones latinoamericanas que consideran la clasificación algo más habitual. El técnico busca infundir confianza y motivación en el equipo y en la afición, apelando a la mística y al sentimiento nacional.
El análisis futbolístico sugiere que Paraguay cuenta con un equipo competitivo, especialmente en el mediocampo hacia adelante, con jugadores como Diego Gómez y Enciso. Se destaca la paridad creciente en el fútbol internacional, donde cualquier equipo puede dar una sorpresa. Si se dan ciertos resultados, Paraguay podría cruzarse con Argentina en instancias decisivas del torneo, lo que representaría un desafío considerable.