Drones ucranianos impactaron instalaciones energéticas y militares en San Petersburgo, Rusia, este miércoles, justo antes del inicio de un importante foro económico que reunirá a numerosos dirigentes rusos, incluido el presidente Vladimir Putin. Este ataque masivo, que involucró más de 350 drones lanzados contra 15 regiones de Rusia, representa un desafío directo a Putin y ha provocado una promesa de respuestas sistemáticas por parte del Kremlin.
San Petersburgo amaneció con densas columnas de humo tras los ataques, que incendiaron una refinería en las afueras de la ciudad y alcanzaron infraestructuras importantes en varios distritos, provocando destrozos y heridos. Imágenes difundidas por Ucrania muestran el momento previo al impacto de drones en una base naval. El presidente ucraniano destacó la importancia de la terminal petrolera para la maquinaria de guerra rusa.
Este ataque adquiere especial relevancia por el lugar y el momento elegidos: San Petersburgo es la ciudad natal de Vladimir Putin y la sede del foro económico internacional, que muchos consideran el "Davos ruso". La proximidad de los ataques a la sede del foro hace que la ciudad parezca vulnerable en un momento inoportuno, afectando la imagen de seguridad que el Kremlin intenta proyectar ante inversores internacionales.
La situación ha provocado un debate sobre la capacidad de defensa aérea de Rusia, ya que la segunda ciudad más importante del país no contó con un sistema interceptor de drones adecuado, a pesar de haber sido atacada con anterioridad. Esto ha generado una "imagen catastrófica" para la seguridad de las ciudades rusas, dejando claro que ninguna ciudad, ni Moscú ni San Petersburgo, son invulnerables a este tipo de ataques.