Ucrania llevó a cabo un ataque con drones contra una terminal petrolera en San Petersburgo, una de las principales instalaciones energéticas de Rusia. Las imágenes satelitales revelaron grandes daños en la infraestructura, con explosiones e incendios que se extendieron durante la madrugada.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, también mencionó ataques a instalaciones militares en la base naval de Krosnatsk y a una empresa en la región de Tambón dedicada a la fabricación de armamento ruso, situada a unos 600 kilómetros de la ciudad.
Este ataque se suma a la constante ofensiva de drones que caracteriza el conflicto, donde ambos bandos utilizan esta tecnología para llevar a cabo ataques a larga distancia. En respuesta, Rusia lanzó 293 drones de larga distancia y un misil balístico Iskander-M contra territorio ucraniano, de los cuales 264 fueron neutralizados por las defensas aéreas ucranianas.