El sistema de salud boliviano se encuentra al borde del colapso debido a más de un mes de bloqueos de rutas, especialmente en La Paz y El Alto, las regiones más afectadas por las protestas de sectores afines a Evo Morales. Los hospitales se han visto obligados a racionar sus reservas y restringir procedimientos médicos no urgentes ante la escasez crítica de oxígeno y otros suministros esenciales.
Las autoridades sanitarias confirmaron que los centros médicos están operando bajo un esquema de estricta prioridad, atendiendo únicamente casos de emergencia. Se han reprogramado entre 50 y 60 intervenciones quirúrgicas debido a la falta de oxígeno e insumos. Martín Carrasco, director del Servicio Departamental de Salud, advirtió que solo se atenderán cirugías de emergencia, una medida inevitable ante la imposibilidad de garantizar un abastecimiento regular.
El impacto humano de las protestas es cada vez más grave. La Defensoría del Pueblo ha contabilizado siete fallecidos vinculados a la crisis, la mayoría por la dificultad para acceder a atención médica. Además, se reportan 23 heridos y 321 detenidos desde el inicio de las movilizaciones. Ante este panorama, se han iniciado intentos de negociación en algunas regiones para flexibilizar los bloqueos y mitigar la emergencia humanitaria urgente.