Sandra, arquitecta no vidente, compartió sus experiencias de vida y la importancia de la inclusión laboral y social. Relató que, a pesar de su discapacidad visual, ha logrado mantener una vida activa y profesional, destacando la importancia de no prejuzgar a las personas por sus limitaciones físicas.
La arquitecta enfatizó la necesidad de descubrir el talento de cada individuo y de brindar oportunidades, en lugar de centrarse únicamente en las discapacidades. Criticó la actitud de algunos empleadores que discriminan a las personas con discapacidad, señalando que los ajustes necesarios para su inclusión suelen ser mínimos y no representan un costo elevado.
Sandra también compartió su participación en un grupo de ciclismo inclusivo, Tandem Norte, donde personas con y sin discapacidad pedalean juntas. Explicó que el deporte es un medio para un fin mayor: la sociabilización y el bienestar de las personas con discapacidad. Destacó la importancia de la empatía y la colaboración en la sociedad.
Finalmente, Sandra reflexionó sobre su proceso de adaptación a la ceguera, un evento que la llevó a reconstruirse desde otro lugar. Compartió su dolor inicial por no poder ver a su hijo, pero también la aceptación y el empoderamiento que encontró a través de la actividad y el apoyo de sus seres queridos. Resaltó que la sociedad a menudo discapacita más que la propia condición física, citando ejemplos de barreras arquitectónicas y actitudes.