Kiev y otras ciudades de Ucrania, como Dnipro, se despertaron nuevamente bajo el ataque de bombas rusas. Los ataques con drones y misiles dejaron varias víctimas mortales y decenas de heridos en la capital ucraniana, generando conmoción entre sus habitantes.
Según el ejército ucraniano, Rusia atacó con 656 drones y decenas de misiles, demostrando la intensidad de la ofensiva bélica. Ante esta situación, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, instó a sus aliados occidentales a suministrar más ayuda militar, reiterando que las reservas de municiones para sistemas antimisiles son insuficientes.
La operación militar especial rusa, según sus declaraciones, continuará si Ucrania sigue obstaculizando el proceso y rechazando las conversaciones de paz. Esto subraya la falta de una solución pacífica a la vista en el conflicto.