Chile fue escenario de la primera gran marcha de docentes a tan solo tres meses de la asunción del nuevo gobierno. La protesta, que comenzó de manera pacífica, terminó con represión, heridos y detenidos luego de que los manifestantes se desviaran del camino autorizado hacia el Palacio de La Moneda.
La movilización se da en un contexto de desmoronamiento de la actividad económica y un nivel de desempleo que se considera el más alto en cinco años en el país. Los docentes reclaman mejoras salariales y condiciones laborales, en un escenario que los medios chilenos titulan como "la educación en vilo".
La presencia de carabineros superó la cantidad de manifestantes al inicio de la marcha, lo que generó tensión. La represión se desató cuando los docentes cambiaron el recorrido, encontrándose con las fuerzas de seguridad a 700 metros del punto de partida.