En Argentina, entre el 15% y el 18% del consumo eléctrico no se factura, superando ampliamente el límite del 10% recomendado a nivel mundial. Esta situación se debe a diversas irregularidades, como conexiones clandestinas, medidores alterados o personas "colgadas" de la luz, y no está relacionada con subsidios.
La situación es alarmante, ya que implica que casi dos de cada diez personas en el país no pagan por su consumo eléctrico. Esto tiene un impacto significativo en las tarifas que abonan los usuarios que sí cumplen con sus obligaciones, quienes terminan afrontando costos más elevados. Argentina se posiciona entre los países con mayor porcentaje de consumo no facturado en América Latina, donde el promedio ya es del 17%.
Expertos señalan que estas irregularidades no son un fenómeno nuevo y que se daban incluso cuando las tarifas eran más accesibles. La falta de facturación no solo afecta la economía del país, sino que también genera un debate sobre la equidad en la distribución de los costos energéticos y la necesidad de implementar medidas de control más efectivas.