Se reflexiona sobre las bendiciones recibidas de Dios a través de Jesucristo, enfatizando aquellas que a menudo no se aprecian ni se agradecen.
Se menciona la muerte de Jesucristo en la cruz como acto de amor y salvación, y su ministerio activo en el cielo en favor de los creyentes.
Se enumeran varias bendiciones: la libertad de la tiranía satánica, el rescate de la condenación eterna, la libertad del poder del pecado, la reconciliación con Dios y la adopción como hijos.
Se destaca que Jesucristo nos dio acceso a la presencia de Dios, abrió el camino al cielo y nos libró del castigo de nuestros pecados.