El Senado de la Nación aprobó 74 pliegos de jueces y magistrados para la justicia nacional y federal, pero el presidente Javier Milei se rehusaría a nombrar a María Verónica Micheli, una de las juezas propuestas. La razón, según fuentes del gobierno, es que Micheli es cuñada de un periodista de La Nación con quien el presidente mantiene una mala relación debido a sus notas de investigación.
El argumento oficial que utilizará el gobierno para justificar la no designación de Micheli es que el Tribunal Oral Federal Número 3 de La Plata, para el cual fue seleccionada, no existe. Se trata de un tribunal creado hace 16 años por ley, pero nunca se constituyó ni tiene personal ni sede. Sin embargo, se sostiene que esta es una excusa, ya que el gobierno conocía esta situación al proponer el pliego.
Diego Armesto, especialista en temas judiciales, explicó que el Poder Ejecutivo tiene la facultad discrecional de designar o no a los jueces, incluso después de la aprobación del Senado. Citó un antecedente de 2011 con Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, se señaló que esta situación es compleja, ya que el propio Ejecutivo es quien propone los candidatos.
Expertos constitucionalistas difieren sobre la obligatoriedad del presidente de firmar el pliego, pero el dictamen del Departamento de Justicia de Estados Unidos en 1999, ante un caso similar con el presidente Clinton, determinó que no es una obligación aceptar el acuerdo del Senado, sino una facultad discrecional del presidente.