Jimena Barón le señaló a Gustavo Solís que lo notaba nuevamente muy nervioso, una situación que ya había percibido en su primera presentación. Aunque aclaró que no era una crítica, mencionó que este nerviosismo repercutió en la afinación durante la canción.
La jurado también expresó que le costó la conexión de Gustavo con el tema que interpretaba, sintiendo que en la primera vez estuvo más "agarrado" de lo que cantaba. A medida que el certamen avanza, los jueces se vuelven más "quirúrgicos" en sus evaluaciones.
A pesar de estas observaciones, Jimena reconoció que Gustavo tiene una "voz divina". Abel Pintos y Joaquín le dieron el voto verde, indicando que, a pesar de las críticas, su actuación fue mejor que en ocasiones anteriores, aunque con puntos a corregir.