Se enfatiza el ministerio activo de Jesucristo en el cielo, intercediendo constantemente por los creyentes ante el Padre.
Se mencionan cuatro pasajes bíblicos que respaldan esta intercesión: Hebreos 7:25, Hebreos 9:24, Romanos 8:34 y 1 Juan 2:1.
Se aclara que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, y que su intercesión es fundamental para nuestra salvación y fortaleza.
Se compara al Espíritu Santo con un "paracleto" o abogado, alguien que se pone al lado nuestro para socorrernos y ayudarnos en nuestras debilidades y tentaciones.