Crimea, la península controlada por Rusia desde 2014, está experimentando una grave escasez de combustible. Cientos de conductores formaron largas filas en las estaciones de servicio de Sebastopol debido a un plan de racionamiento implementado para gestionar la situación.
La escasez se atribuye a los ataques con drones ucranianos que afectaron los suministros procedentes del territorio colindante controlado por Rusia. Sergei Askinow, jefe de gobierno de Crimea impuesto por Rusia, ha pedido paciencia y calma a los residentes ante la situación.
Rusia, que invadió Ucrania en 2022, enfrenta ataques ucranianos casi diarios contra su infraestructura petrolera, y las sanciones occidentales han encarecido las exportaciones de crudo. El Ministerio de Energía ruso trabaja en medidas para garantizar un suministro estable a Crimea.