Crimea, la península controlada por Rusia, enfrenta una severa escasez de combustible, lo que ha provocado largas colas de vehículos en las estaciones de servicio de Sebastopol. La situación se debe a los ataques con drones ucranianos que han afectado los suministros, sumado a las sanciones occidentales que han encarecido las exportaciones de crudo.
El jefe de gobierno de Crimea, impuesto por Rusia, ha instado a los residentes a mantener la calma y la paciencia ante el plan de racionamiento implementado. Rusia, que anexó Crimea en 2014, se enfrenta a ataques ucranianos casi a diario contra su infraestructura petrolera desde la invasión de Ucrania en 2022.
El Ministerio de Energía de Rusia anunció que está trabajando en medidas adicionales para garantizar un suministro estable en la región.