La situación sanitaria en Bolivia es crítica, con una severa escasez de medicamentos y oxígeno que ha obligado a los hospitales a racionar sus reservas y restringir procedimientos médicos no urgentes. Esta crisis se agrava por la falta de alimentos básicos como huevo y pollo, cuyos precios se han triplicado, dificultando el acceso de la población.
Se han reprogramado entre 50 y 60 intervenciones quirúrgicas, dejando solo las urgentes. Existe un puente aéreo para transportar insumos hospitalarios y alimentos, pero la situación sigue siendo "muy difícil, muy crítica", con filas de hasta 20 cuadras y 18 horas de espera para cargar combustible.
La falta de buena alimentación y tratamientos médicos está generando un ciclo negativo que impacta directamente en la salud de la sociedad boliviana.