Las universidades a nivel mundial están experimentando una significativa caída en sus matrículas, enfrentando su primera gran crisis histórica debido al surgimiento de nuevas alternativas educativas como cursos cortos y especializaciones online.
Cada vez más jóvenes optan por estas opciones para evitar las deudas estudiantiles de décadas y acceder de forma inmediata a un mercado laboral que prioriza habilidades "líquidas" sobre los títulos tradicionales.
En Estados Unidos, grandes universidades se están fusionando, reduciendo precios o creando programas más cortos y online. Este patrón se repite en Europa, Asia y Latinoamérica, donde la oferta educativa tradicional compite con microcredenciales de rápida inserción laboral. Durante la última década, las matrículas en universidades estadounidenses bajaron un 11%, según datos de la OCDE y el Centro Nacional de Estadísticas de la Educación. En Corea del Sur, la situación es crítica, con proyecciones de una caída drástica en el número de estudiantes para 2040. En países latinoamericanos como Colombia, las universidades también están optando por reducir precios y volcarse a lo digital para frenar la deserción y responder a la demanda de la clase media por retornos económicos más rápidos.