Ucrania lanzó un masivo ataque con más de 350 drones contra Rusia, impactando ciudades como Moscú y San Petersburgo, así como la región de Leningrado. El Ministerio de Defensa de Rusia informó que las defensas antiaéreas interceptaron y aniquilaron 354 drones ucranianos sobre 15 regiones rusas, la península de Crimea y el mar de Azov.
En San Petersburgo, varias infraestructuras críticas en los distritos de Kronstadt, Kirov y Krasnossalsky fueron atacadas, causando daños y algunos heridos. El aeropuerto internacional Púlcovo de San Petersburgo interrumpió su trabajo, provocando retrasos en 29 vuelos y el desvío de otros nueve. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobiñán, informó del derribo de 22 drones que se dirigían a la capital rusa, con explosiones escuchadas al sur de la ciudad.
Los aeropuertos moscovitas de Nukobo y Domodobo interrumpieron sus operaciones en dos ocasiones. Este ataque ucraniano se produce apenas 24 horas después de un ataque masivo ruso con misiles y drones contra empresas del complejo industrial militar ucraniano e infraestructura crítica en Kiev y otras seis regiones de Ucrania. La Fuerza Aérea Ucraniana calificó el ataque ruso como uno de los más masivos de la guerra.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky confirmó el ataque contra una terminal petrolera en San Petersburgo y objetivos puramente militares en la base de Tronstadt, así como una empresa de armamento en la región de Estambul. Zelensky destacó la precisión de sus soldados y afirmó que "un plan de sanciones de largo alcance de Ucrania se está aplicando con la precisión necesaria para acceder a la paz", intensificando los ataques dentro del territorio ruso a distancias de hasta 1.100 kilómetros.