Ucrania atacó este miércoles la ciudad portuaria de San Petersburgo con drones, golpeando instalaciones energéticas y militares. El ataque se produjo antes del inicio de un importante foro económico en la ciudad, que reúne a numerosos dirigentes rusos, incluido el presidente Vladimir Putin.
Las autoridades rusas afirmaron haber derribado decenas de drones y confirmaron que varias zonas de la ciudad fueron alcanzadas, aunque sin reportar víctimas. Sin embargo, el gobierno ucraniano asegura que sus drones impactaron contra un buque naval y una importante refinería, provocando incendios y destrozos en infraestructuras críticas.
Este bombardeo masivo, con más de 350 drones lanzados contra 15 regiones de Rusia, representa un desafío directo a Putin y al Kremlin. San Petersburgo, ciudad natal del presidente ruso y sede del "Davos ruso", se mostró vulnerable en un momento inoportuno, afectando la imagen de seguridad que Rusia intenta proyectar ante inversores y socios internacionales.
Ricardo Marquina, desde Tallín, explicó que Ucrania desarrolló su propia industria de drones de largo alcance, capaces de golpear objetivos a casi 2.000 kilómetros, ante la falta de suministro estadounidense de material de largo alcance. Rusia, por su parte, acusa a Occidente de estar detrás de estos ataques, intentando culpar a la OTAN para justificar la vulnerabilidad de sus ciudades.