Rusia ha acusado a Ucrania de un ataque con drones contra un autobús de pasajeros en la región de Donetsk, controlada por Rusia, que resultó en la muerte de ocho civiles y dejó a otros once heridos. El Estado ruso calificó el incidente como un "acto de agresión inhumana sin precedentes" por parte de las fuerzas de Kiev.
Ucrania, por su parte, no emitió comentarios al respecto. Ambos países han negado previamente haber atacado deliberadamente a civiles en el conflicto. En el autobús viajaban 53 personas en el momento del ataque.
Los investigadores rusos han iniciado una causa penal por lo que han catalogado como un ataque terrorista y están trabajando para identificar a los responsables. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, describió el ataque como parte de una "caza ucraniana contra civiles", mientras que Rodion Mirovnik, embajador especial del ministerio, afirmó que el objetivo era intimidar a la población civil.